Más que una promesa, la inteligencia artificial es una realidad que está transformando la manera en que se juega, se arbitra y se toman decisiones. El Mundial 2026 viene ofreciendo una oportunidad única para observar estas innovaciones funcionando bajo el mayor nivel de exigencia posible. Y lo más interesante, el torneo deja lecciones que trascienden el fútbol y resultan relevantes para cualquier organización que busque incorporar IA en sus procesos.
Un punto de inflexión tecnológico
Este es el primer Mundial que se juega después de la explosión de los modelos generativos. ChatGPT se publicó el 30 de noviembre de 2022, en plena disputa del Mundial Qatar 2022. Bien sabemos que la IA llevaba muchos años entre nosotros, pero ese momento, sin dudas, la acercó al usuario final y su uso se masificó. La FIFA leyó rápidamente esta situación y firmó su primer convenio con un partner tecnológico integral para este Mundial (lo realizó con la empresa Lenovo). Fruto de ese acuerdo aparecieron mejoras muy concretas. Un VAR más veloz y preciso (para la determinación del offside), la Referee-View que muestra la jugada desde la perspectiva del árbitro mediante suavizado de movimientos con IA, y Football AI Pro, una plataforma de IA generativa pensada para el uso analítico de exclusivo de selecciones y cuerpos técnicos.
Pocas polémicas y casi ninguna vinculada a la IA
Hasta el momento, las contadas polémicas del torneo poco tuvieron que ver con la IA en sí. El VAR ya se había acostumbrado a ser centro de la discusión, con sus detractores de siempre, pero en este Mundial su mejora fue notable. Hoy, definir un offside es cuestión de segundos y con una precisión milimétrica, gracias a un sensor en la pelota, un sistema de cámaras avanzado y modelos de visión artificial cada vez más veloces. Nada de magia, es ingeniería bien aplicada.
Partidos más fluidos, con la IA como parte de un enfoque integral
La FIFA venía trabajando hace años en lograr un juego más ágil y este Mundial parece ser el caso de éxito que buscaban. Lo destacable es que no lo lograron solo con tecnología: la combinaron con reglas nuevas en la misma dirección, como el límite de tiempo para pelotas paradas o el minuto fuera para la atención médica. Y esa es justo la enseñanza de fondo, la IA no resuelve nada por sí misma, hace falta una mirada integral del proceso.
El error algorítmico existe y por eso hay supervisión humana
Los modelos mejoran en velocidad y precisión, pero el error siempre puede aparecer, lo que vuelve indispensable definir mecanismos para cuando eso suceda. Para el sistema de detección de offisde utilizado por el VAR se aplica un concepto que se conoce como “human-in-the-loop”. El sistema traza las líneas e identifica automáticamente las partes del cuerpo de los jugadores involucrados, pero es el árbitro de VAR quien valida que esa detección sea correcta antes de comunicar la decisión. De detectarse inconsistencias, se puede trazar las líneas de forma manual. Para decisiones de alto impacto, la supervisión humana sigue jugando un papel relevante.
Reemplazo o potenciación … el verdadero debate de fondo
Una discusión actual que ya excede al deporte y al fútbol. Es interesante relacionarlo con una situación que se vivió en el Mundial vinculada al técnico Pochettino dirigiendo la selección de Estados Unidos. Luego de un debut arrollador en la fase de grupos, se viralizó un video donde el entrenador mostraba, durante una pausa de hidratación, un análisis en tiempo real con una herramienta de IA desarrollada por la argentina Globant. Se habló de ella como el “arma secreta” del equipo. Unos partidos después, ese mismo equipo, con la misma herramienta, quedaba eliminado en octavos con una imagen bastante pobre frente a Bélgica. La moraleja: la IA no gana ni pierde partidos por sí sola. Es una herramienta cada vez más poderosa, sí, y tiene una ventaja enorme, que es no cansarse nunca. Puede analizar miles de partidos y millones de jugadas en minutos, algo clave en un torneo como el Mundial, donde hay poco tiempo de preparación entre cruce y cruce. Pero después, como pasa con el VAR, siempre hace falta supervisión humana para decidir qué información usar y cuál descartar.
Más que hablar de reemplazo de roles en los cuerpos técnicos, la lectura que nos deja este Mundial es otra. Van a aparecer nuevos perfiles capaces de aprovechar deportivamente estas tecnologías y potenciar lo que ya hacen los cuerpos técnicos. Es algo que ya se viene dando en las grandes ligas de Europa y que, de a poco, empieza a llegar también a Sudamérica.
Un espejo de lo que ya pasa en las empresas
En el fondo, lo que muestra este Mundial no es tan distinto de lo que venimos viendo en el mundo corporativo. La IA no llega para reemplazar de un día para el otro, sino como una capa tecnológica que se suma a procesos que ya existían, y que solo genera valor cuando se aplica con una mirada integral. Nuevas reglas, nuevos roles y, sobre todo, criterio humano para supervisar y decidir. El Mundial 2026, en ese sentido, funciona como un caso de estudio a cielo abierto de hacia dónde va esa transformación.

Mario Sánchez
July 20, 2026 a las 10:13 amInteresante comentario !!.
En un futuro no tan lejano, cada jugador dotado de un “chip tecnológico de IA” podrá obedecer la orden de hacer el pase de la pelota a otro indicado jugador, lo que representaría la “jugada óptima” para obtener el gol necesario o impedir el mismo !!.
Cristian Opazo Fuenzalida
July 20, 2026 a las 11:53 amMuy cierto la AI ayuda a la toma de decisiones pero la decisión final pasa por el experto. Lo mismo pasa en las empresas, la AI te ayuda con la toma de datos y analisis pero es e experto el que toma la decisión final. Es como una vez un amigo me decía: Waze no te hace mejor conductor, pero si te ayuda a tomar las mejores rutas. Imagina lo que se puede hacer la cantidad de datos que se pueden obtener y análisis. Este es un sueño para un Performance player manager.